Una de las mayores injusticias que se le han hecho a un álbum. Grabado en 1968 pared con pared junto al "Sgt. Peppers" de los Beatles y al "The Piper At The Gates Of Dawn" de Pink Floyd, en plena era psicodélica británica, en los estudios Abbey Road.
Su único pecado es haber coincidido con una enorme ola de discos que pretendían recrear el mismo estilo, pero de evidente menor calidad y que terminó, junto a una mala promoción, por enterrarlo antes de poder triunfar.
Son evidentes las influencias sonoras de los dos monstruos con los que coincidió en el estudio. Sin embargo, no fue hasta 30 años después que lograron tocarlo en directo en los propios estudios Abbey Road.
Se trata de S. F. Sorrow de The Pretty Things. Hasta le quitaron el privilegio de ser la primera auténtica Ópera Rock, título que le concedieron al "Tommy" de los Who, que salió poco después...
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